Simulacros de Ciberataques: Preparando a tu Equipo Financiero

Simulacros de Ciberataques: Preparando a tu Equipo Financiero

En un mundo donde las amenazas digitales evolucionan cada día, tu equipo financiero debe estar listo.

El imperativo de los simulacros en finanzas

El sector financiero es uno de los principales objetivos de los ciberdelincuentes y los datos lo confirman. ENISA reportó 488 incidentes públicos en la UE entre enero 2023 y junio 2024, mientras que el 96% de las 100 instituciones financieras europeas sufrieron al menos una brecha de terceros el último año.

Los ciberataques han dejado de ser un asunto exclusivo de TI para convertirse en un asunto de consejo de administración. Su impacto trasciende a la planificación estratégica, el apetito de riesgo, la viabilidad a largo plazo y la confianza de clientes y reguladores. Ignorar esta realidad podría poner en jaque no solo la reputación de la entidad, sino también su continuidad operativa.

La interrupción de servicios puede traducirse en horas de inactividad, pérdidas de millones de euros y la erosión de la confianza de clientes que buscan seguridad y estabilidad. Un solo incidente mal gestionado puede detener flujos de caja críticos, alterar mercados y generar sanciones regulatorias.

Implementar simulacros permite descubrir fallos ocultos en procedimientos manuales, identificar cuellos de botella y asignar responsabilidades claras, incluso fuera del área de TI.

Entre las amenazas más relevantes para finanzas destacan:

  • Phishing e ingeniería social: aumento del 156% en estafas de manipulación social y 77% en ataques de phishing, con el 36% de los casos suplantando bancos.
  • Ransomware con doble extorsión: exfiltración de datos creció de 40% en 2019 a casi 80% en 2022.
  • Ataques vía cadena de suministro: infiltraciones a través de proveedores de nube, software o procesadores de datos.

¿Qué es un simulacro de ciberataque?

Un simulacro es mucho más que un ejercicio de comprobación; es una prueba dinámica que recrea un escenario de crisis digital en un entorno controlado. Su fin es evaluar la respuesta de todos los actores clave ante un escenario de ataque realista.

Además de evaluar tecnología, estos ejercicios fomentan el trabajo en equipo bajo presión, la resiliencia emocional y una comunicación fluida. El aprendizaje colectivo reduce el riesgo de errores críticos en situaciones reales.

Existen varios enfoques:

  • Simulacro interactivo de crisis cibernética: se simula un ataque en tiempo real con fases de detección, gestión y recuperación, involucrando a TI, seguridad, finanzas y comunicación.
  • Ejercicios de Red Team vs. Blue Team: el Red Team actúa como atacante, exploitando vulnerabilidades, mientras el Blue Team defiende y mejora sus procesos. Por ejemplo, en un simulacro de INCIBE, un ataque de ransomware expuso la capacidad de reacción ante cifrado de infraestructura crítica.
  • Simulacros sectoriales o internacionales: como la operación “Fuerza Colectiva”, liderada por Israel, FMI y Banco Mundial, que duró diez días y puso a prueba una respuesta coordinada ante filtraciones en la Dark Web, pánico en mercados de divisas y afectación de la liquidez global.

Regulación y marcos específicos para el sector financiero

Cumplir con la normativa no solo es una obligación, sino también una ventaja competitiva. La UE impulsa el DORA (Digital Operational Resilience Act), que exige pruebas avanzadas de resiliencia cibernética y ejercicios de Red Team para evaluar la detección y respuesta ante amenazas.

Otro pilar es TIBER-EU, el marco del Banco Central Europeo para pruebas de Red Team en finanzas. Ofrece directrices para planificar ejercicios basados en inteligencia de amenazas realistas, fortaleciendo la preparación táctica de las instituciones.

La Autoridad Bancaria Europea (EBA) exige formación periódica por función, actualizada para afrontar técnicas reforzadas por IA. Y, a nivel internacional, las organizaciones se guían por NIST SP 800-61 para diseñar planes de respuesta a incidentes que incluyan simulacros periódicos a nivel ejecutivo.

Los plazos de cumplimiento de DORA ya están activos: las entidades financieras deben reportar ejercicios de resiliencia a partir de 2025 o enfrentar sanciones. Incorporar simulacros no solo garantiza adherencia legal, sino que mejora la reputación corporativa como sinónimo de confianza.

Contar con un marco regulatorio robusto implica ver los simulacros como inversiones estratégicas: cada prueba genera datos medibles que facilitan la toma de decisiones y justifican recursos para fortalecer controles internos.

Objetivos clave para tu equipo financiero

Al centrar los simulacros en finanzas, los objetivos deben alinearse con las competencias y responsabilidades específicas de áreas como tesorería, riesgos y contabilidad:

  • Probar la capacidad de detección y escalado de señales de fraude interno, órdenes de transferencia manipuladas o deepfakes de voz.
  • Medir la coordinación interdepartamental entre finanzas, TI, seguridad, legal y comunicación.
  • Validar procesos críticos: continuidad de pagos, posiciones de liquidez, conciliaciones y acceso a sistemas ERP o core bancario.
  • Formar en la toma de decisiones bajo presión: bloqueo de cuentas, caídas de sistemas de pagos y gestión de fake news que generan retiros masivos de fondos.
  • Generar indicadores de resiliencia que permitan comparar resultados a lo largo del tiempo y entre diferentes escenarios.

Por ejemplo, el Banco Sigma implementó un simulacro donde un ataque de phishing comprometió las credenciales de pagos. Gracias al ejercicio descubrieron un fallo en la validación de segundo factor y mejoraron su protocolo en 48 horas, evitando potenciales pérdidas de más de 5 millones de euros.

Este tipo de experiencias reales demuestra que cada lección aprendida puede traducirse en un ahorro significativo y en una ventaja competitiva.

Diseñando tu propio simulacro de ciberataque

Para crear un ejercicio efectivo, sigue estas fases esenciales:

En la fase de definición, decide si el ejercicio será limitado a TI y seguridad o si incluirá finanzas, recursos humanos y alta dirección. Asígnales objetivos concretos, como evaluar reacción ante cifrado de sistemas de tesorería o revisar decisiones de liquidez en situaciones de pánico.

Selecciona cuidadosamente un proveedor de simulacros que combine experiencia técnica con conocimiento del negocio financiero. Evalúa su capacidad para emular amenazas modernas, como ataques reforzados por inteligencia artificial.

Define un comité de supervisión que incluya a representantes de tesorería, riesgos, cumplimiento y tecnología. Su rol será aprobar escenarios, validar resultados y asegurar que las lecciones se traduzcan en mejoras tangibles.

Durante la creación de escenarios, incorpora variables como la aparición de datos sensibles en foros ocultos, campañas de desinformación contra tu marca, o bloqueos masivos de transferencias. Cuanto más real sea la simulación, mayor será el aprendizaje.

Cambiar la mentalidad organizacional es clave. La resiliencia debe ser un valor compartido, donde cada miembro comprenda su papel y la importancia de la preparación. Fomenta una cultura que celebre el aprendizaje continuo y la transparencia ante errores.

Conclusión y llamado a la acción

La resiliencia financiera ante ciberataques no es un lujo, sino una necesidad urgente. Al integrar simulacros de forma periódica y rigurosa, tu organización elevará su capacidad de respuesta, protegerá sus activos y reforzará la confianza de clientes y reguladores.

Atrévete a liderar esta transformación: define tu plan de simulacros, reúne a tu equipo financiero y conviértete en un referente de seguridad operacional. La preparación es la clave para enfrentar lo imprevisible y garantizar un futuro sólido y confiable.

Por Bruno Anderson

Bruno Anderson colabora en InspiraMás creando contenidos enfocados en crecimiento financiero, toma de decisiones económicas conscientes y desarrollo de planes financieros sostenibles.